lunes, 17 de agosto de 2009

Medias Negras



Son las 9 de la noche y sigo corrigiendo por vaya a saber cuantas veces, el borrador de mi novela.
Suena el teléfono, pero no lo atiendo, “Si fuera importante o urgente, me llegará un mensaje”, me dije sin culpas, mientras sígo obsesionado con algunos diálogos que no me convencen.
El teléfono es insistente, y por más que no quiera, ya logró sacarme de mi mundo.
- ¡Vamos a ver quien puta es!
- Loco, menos mal que atendiste. ¿Podes pasar por acá?
- ¿Marce? No, no puedo.
- Dice que se llama Julia y no se va a ir hasta que vos la vengas a buscar.
- ¿Me estás jodiendo?
- No.
- ¡La putamadre que la remilpario!
- ¿Venis o la hago sacar?
- Bancame que ya voy
Hacía rato que no sabía de ella. La última vez, eran en época de elecciones y así como apareció entre mis sabanas, desapareció.

Me puse algo decente y me fui al bar de mi amigo.
- ¡Iuju!... ¡al fin apareció Sir Lancelot! – dice Julia totalmente borracha.
- ¿Me podes decir que haces acá? – mientras cuento los vasos de vodka que tenía en su haber- ¿Al menos decime por qué brindamos?
Ella se incorpora como puede. Deja su butaca, que la tenía con los tacos colgando y enseñando unas piernas vestidas de negro, que me fueron imposibles no desearlas.
- Sres de este bar de mala muerte, con ustedes… el mejor redactor de discursos de todos los tiempos.
La tomo del brazo y la siento nuevamente en la silla, de frente a la barra. Marcelo, me deja una botella de agua para ella y una mirada que me explicaba cual debía ser mi siguiente paso.
- ¡Vamos! – le digo tomándola del brazo.
Ya en el auto, con la calefacción encendida, pero aún estacionados, le pido explicaciones.
- ¿No deberías estar en tu casa con tu marido?
- ¡Ja! – dice con bronca, doblando su cara hacia su ventanilla – Se fue. Me dejó – dice ahora llorando.
- Bueno, vos sabías que ese matrimonio era una farsa.
Ella hace un gesto de “que me importa” y me abraza como puede, dejando apoyada su cabeza en mi pecho.
- Me descubrió con mi jefe. No dudo un segundo en irse de casa.
- ¿Tu jefe?
- Si. El día después de las elecciones, estábamos tan contentos que brindamos en su despacho. No se cuanto tomamos, solo recuerdo ver entrar a mi marido mientras yo trataba de incorporarme, de un escritorio donde casualmente los únicos papeles que quedaron, fueron los de tu discurso.
Ahora estaba sorprendido. Tanto vodka en su sangre, tanto despecho, tanta vergüenza por ese acto y solo me hacía una pregunta.
- ¿Qué tiene que ver mi escrito en todo esto, por qué lo nombras?
Siento que ella se sonríe, pero no la puedo ver.
- Ese discurso, fue el clic para ganar las elecciones. Mi jefe no dejaba de adularme por tenerte como contacto.
- Nunca me contaste eso.
- Te hemos intentado llamar varias veces, pero como siempre, nunca contestas el teléfono.
Ahora se incorpora, me abraza la cara con sus manos frías y me llena la cara de besos.
- Llevame a tu casa
La miré, suspiré enojado e intenté decirle que no. Pero no pude.
Tampoco a sus piernas...

4 comentarios:

Pilot dijo...

No es camino para encontrar tu media naranja. Es más te diría que te estás tomando todos los desvíos posibles.
Las mujeres te pueden llevar a la perdición amigo, porque evidentemente sos débil ante ellas.
Sólo te podrá fortalecer aquella que te ame. No dejes de buscar.

Lady dijo...

Coincido con Pilot en que la mujer que te ame (y vos ames) es la única que puede fortalecerte. Pero mientras no la encuentres, disfrutá del camino y de las mujeres que se presenten!

Besos

Elian Femia dijo...

Pilot:
Soy debil ante cualquier mujer que se vista de amor. Soy credulo en este tipo de cuestiones y aunque mi camino esté lleno de ellas, tengo la ilusión que un día, llegará una vestida de robin hood y me devuelva todos esos pedazos del alma, que alguna vez me robaron.
Gracias por seguir mis pasos, que hoy están llenos de soledades.
Besos

Lady:
Eso hacia, hasta que llegó ella. Hoy no se si pueda degustar, como antes, ese aroma que todas llevan consigo. Esta vuelta me he quemado el paladar... solo espero que sane, para volver a ser el mismo solitario empedernido que fui.
Besos y abrazos!

Adrian dijo...

Mira talves sea muy joven para comentarte algo noc cual es tu edad, en fin yo tengo 20 años, y me pasa algo parecido, tengo mi novia desde los 16, esea son como 4 años, y hemos tenido problemas como cualquier pareja, pero ella sabe como, arreglarlos si yo soy el que esta molesto, solo se mete a la cama conmigo, e ahi mi problema, no me puedo negar a ella, lo malo es que una ves que se acaba el sexo y me voy a mi casa me siento como un estupido por no haber sabido resistirme a la tentacion y poner las cosas en su lugar como un hombre.... bueno noc que opines amigo pero spero tu rpd..cuidate saludos.