lunes, 31 de agosto de 2009

Despedida de Soltero

Es viernes y una despedida de soltero, de un amigo, fue la excusa perfecta para dejar pasar otro viernes sin pensar en ella.
La despedida, arrancó con unas pizzas en la casa de uno de los chicos. Cerveza, anécdotas y muchas carcajadas no faltaron al evento de este futuro esposo.
Ya cuando la cosa pasó de alegre a nostalgia, producto de mucha mezcla alcoholica, uno de los invitados no tiene mejor idea que acudir a mi sentido del humor para revertir una noche que se estaba apagando.
Pero fue un error.

- ¿Qué consejo le podes dar vos a Juan Pablo?
- Con dos divorcios en mi haber y un sinfín de mujeres que pasaron por mi cama, solo puedo decirte que si ella vale la pena, no le des un motivo para que te deje.

El silencio fue mayúsculo. Pero yo no tenía ganas de dibujar nada. Es más, estaba contento de que al menos haya gente que quiera casarse, comprometerse con el otro… apostar a un futuro juntos. Hoy en día, la convivencia es casi imposible y ver a dos personas que quieren mezclar el agua y el aceite sin quemarse, es digno de mi admiración. Y sigo con mi discurso.

- Y si la idea es que ahora nos vayamos todos a un cabarulo (más conocido como prostíbulo), te aconsejo que te quedes afuera. No es la primera vez que una pareja se arruina por una despedida.
- Pero yo quiero ir. Jamás fui a uno y hoy es mi último día de libertad – agitando su vaso y euforizando a todos en la mesa.
No quise arruinar la noche y decirle que estaba equivocado. Que la libertad comenzaba justo con su matrimonio. Que la condena de estar solo llegaba a su fin y que a la salida de esa cárcel, estaba una mujer no solo esperándolo, sino también con la promesa de estar a su lado, todo el tiempo que dure el amor.
Pero, preferí callar y sumarme a la vanalidad de la fiesta, aunque fabricando una pequeña trampa.
- Entonces, si estas seguro vos y yo seremos los primeros en entrar por la puerta de uno que yo conozco muy bien y que tiene unas minas que te van a dar vuelta la cabeza.
Todos volvieron a chocar sus vasos y vitoreando la decisión de encarar para el cabarulo.
Por supuesto que antes de llegar, hicimos las bromas de turno: desnudarlo, pasearlo por el Parque Gral San Martín, hacer que corra unas cuadras a la caravana de autos por la avenida Las Heras, y por supuesto, llevarlo hasta la casa de los suegros (eso es ser malo).
Y llegamos.
- Ahora no solo vas a debutar en un cabarulo, sino que además lo vas a hacer con la mujer que más sabe de hombres en esta ciudad.
- Me han dicho que hacerlo con una puta es único.
- Yo lo llamaría inolvidable – haciéndole una sonrisa con aires macabros (para mí por supuesto).
Entramos. A los pocos minutos, más de la mitad de los muchachos –por no decir todos- desaparecieron entre el tumulto de gente que se agolpaba en la pista para ver a una bailarina de caño.
“Vos no te me despegues” fueron las palabras que le dije al futuro egresado de la soledad. Caminamos hasta llegar a una de las barras y haciendo lugar con mi cuerpo lleno de ira por estar en un lugar al que ya no visitaba, llego hasta una de las barman.
- ¿Dónde puedo encontrar a Gloria?
La chica me hace señas de no saber donde exactamente. Mal humorado sigo buscando. No dimos ni tres pasos que alguien de atrás de abraza.

- Hijo de mil putas! ¿Qué haces por estos pagos? – me grita Gloria al oído
- Es un caso especial –señalándole al soltero de turno
- Ahora entiendo tu cara de pocos amigos.
- Necesito que hagas lo que mejor sabes hacer en estos casos..
Ella me guiña el ojo y se lleva a mi víctima.
Estaba a punto de salir, cuando vuelvo la mirada al lugar. Me pregunto si no debería volver a estos barrios, y compartir mi condena con toda esta gente. Al fin de cuentas, estaba tan solo como todos ellos… pero no.
prefiero volver a mi celda, aun tengo muchos recuerdos que envolver.

2 comentarios:

Juani dijo...

jajajajajaja q nunca te pase!!

GUSTAVO dijo...

yo tampoco fui a uno, habra sido por eso de evitar perder quien iba ser mi compañia, ahora envuelto nuevamente en la soledad, envolviendo recuerdos, dudo de ir por primera vez...