Era cierto que ésto puede matarte...Los domingos tienen ese “no se qué” en esta ciudad que no se cansa de enseñarme días increíbles. Que no solo me llenan con ese cielo que Mariano Moreno volvería a morir por verlo, sino que también le podemos agregar un bonus track si apuntamos hacia la Cordillera de Los Andes.
La ventana del café donde estoy escribiendo me enseña todo eso y el blog “Lágrimas de Malbec” pone la música de Lamb (Gabriel), haciendo de este domingo, un día distinto.
Parece que las nubes que abundan en mi corazón, quieren irse pero es difícil. El hombre es un animal de costumbres, y yo venia muy mal acostumbrado.
Hoy, no tenía con quien ir al cine, o mejor dicho, no estaba ella para poder disfrutar de sus comentarios post película. Ya no quedaba su perfume en mi auto. Apenas una caja de Marlboro Box vacía, que supe dejar olvidada en el asiento de atrás, temiendo que el día después de mañana llegara.
Una caja me sigue recordando que amaba hasta lo que me más molestaba de ella.
Las pocas cuadras que necesitaba hasta el café, las hice en el auto y las hice sin mirar absolutamente nada. No quería oler nada, mirar nada, tocar nada. Pero su asiento estaba vacío.
Mi celular está apagado. Luego de mi último posteo, no ha dejado de sonar. Y no justamente porque sean muchos los amigos que llaman, sino que son esas aves de rapiña, las que aprovechan la situación para querer conquistar un corazón totalmente partido.
Nada de farmacias, mucho menos hamburguesas. No quiero nada. Solo deseo que esto se acabe de una vez, para poder volver a empezar. Pero esta vez, será distinto. No se que ni como, pero algo está por cambiar.
Hoy, solo deseo un poco de morfina. Un llamado de ella sería suficiente para crearme una sonrisa, aunque el resultado siga siendo el mismo, pero quizá, al igual que la morfina, me quite un poco de dolor.
Por suerte, mañana tengo terapia…
La ventana del café donde estoy escribiendo me enseña todo eso y el blog “Lágrimas de Malbec” pone la música de Lamb (Gabriel), haciendo de este domingo, un día distinto.
Parece que las nubes que abundan en mi corazón, quieren irse pero es difícil. El hombre es un animal de costumbres, y yo venia muy mal acostumbrado.
Hoy, no tenía con quien ir al cine, o mejor dicho, no estaba ella para poder disfrutar de sus comentarios post película. Ya no quedaba su perfume en mi auto. Apenas una caja de Marlboro Box vacía, que supe dejar olvidada en el asiento de atrás, temiendo que el día después de mañana llegara.
Una caja me sigue recordando que amaba hasta lo que me más molestaba de ella.
Las pocas cuadras que necesitaba hasta el café, las hice en el auto y las hice sin mirar absolutamente nada. No quería oler nada, mirar nada, tocar nada. Pero su asiento estaba vacío.
Mi celular está apagado. Luego de mi último posteo, no ha dejado de sonar. Y no justamente porque sean muchos los amigos que llaman, sino que son esas aves de rapiña, las que aprovechan la situación para querer conquistar un corazón totalmente partido.
Nada de farmacias, mucho menos hamburguesas. No quiero nada. Solo deseo que esto se acabe de una vez, para poder volver a empezar. Pero esta vez, será distinto. No se que ni como, pero algo está por cambiar.
Hoy, solo deseo un poco de morfina. Un llamado de ella sería suficiente para crearme una sonrisa, aunque el resultado siga siendo el mismo, pero quizá, al igual que la morfina, me quite un poco de dolor.
Por suerte, mañana tengo terapia…