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miércoles, 26 de agosto de 2009

Las brujas no existen, pero…

Los pueblos pueden tener muchas particularidades, pero sin dudas, el chusmerío y las brujas, son dos cosas que siempre vamos a encontzrar, sea el pueblo que sea.
Antes de irme de Navarro, una amiga que conoce mis pasos amorosos, me pidió con una autoridad que yo no conocía de su personalidad, que vaya a ver a una de esas brujas.
No solo que no creo en esas cosas, sino que también me generan fastidio. Me las imagino envolviendo a cuanto paisano llega al pueblo en su sulky, con frases tipo “es evidente que ha sido victima de un trabajo” seguido, según la cara de pánico y/o desconcierto del cliente, con un “¿usted no ha experimentado problemas físico?”. Si la respuesta es un no, entonces lo que sigue es “y ha podido dormir bien estos días, o sea ¿ha descansado?”. Siempre con esas preguntas tipo le gusta el rojo o el blanco, sin opción de decir verde.
Es obvio que si estamos en ese lugar, entregando nuestra dignidad a la “bruja” de turno, es porque no hemos descansado como quisiéramos o bien, tenemos un mal tipo cáncer que los médicos ya nos han dado la fecha de vencimiento de nuestro cuerpo.
Pero parece que esta fórmula sigue dando resultados, ya que este oficio de tuertos renueva su clientela año a año. Y yo colaboré con esta industria.

- Contame que te dijo – me dice Luz, mi amiga.
- Nada – digo con cara de culo.
- Algo te debe haber dicho, estuviste más de media hora con Mabel. Ella no tiene a sus pacientes más de quince minutos.
- Ok- digo con cara de fastidio- Me dijo que mi vida amorosa es una balsa en medio del océano, que una mujer con detalles físicos que delatan mi ex, me hizo un trabajo, que pronto voy a tener una propuesta de trabajo muy buena y que alguien cercano a mí puede darme lo que mi corazón está necesitando.
- ¿Entonces?
- Entonces, que cumplí con mi parte de ir a esta bruja. Ahora vos cumplí con la tuya e invítame a cenar. Tengo hambre. Mañana salgo temprano para Mendoza.

Luz me abraza y me lleva a un lindo restaurant, creo que el único del pueblo.

- Pedí lo que quieras. El dueño es amigo mío.
- Mmm, me parece que en este último tiempo, has logrado lindas amistades. ¿Me perdí de algo?
- No, perseguido. Era mi jefe, es un buen tipo.

Pedimos el plato del día –o la noche mejor dicho- y ella volvió al ruedo.

- Dale, contame que pensas sobre lo que dijo esta mujer
- ¿En verdad crees en estas cosas? – le digo con enojo.
- Sí. Vos te habrás ido a la gran ciudad, y seguramente “estas cosas” te parecen tontas o para gente crédula, pero los lugareños aun creemos en estas cosas.
- Ok esta bien. No quiero pelear.
- ¡No estamos peleando!
- Bueno parece que sí.
- ¡Por qué no te vas a la mierda!

Me quedo en silencio.

- Todavía que me preocupo por vos – agarrando su cartera- andá a decirle a la otra que te cuide, ¿sabes?

Disimuladamente, intenté hacer que no se vaya, pero me dejó solo, con la comida servida, la gente tomando nota de cada detalle –bien de pueblo-, y con una cuenta que ahora tenía dueño.
Evidentemente, la bruja había fallado.
Esa persona cercana, no era mi amiga Luz.

lunes, 24 de agosto de 2009

Mi Otro Yo

Falta poco para mi regreso a Mendoza. Una buena noticia de este viaje es que comienzo con el proyecto de una revista local. Por suerte me voy con trabajo y con algo de tiempo a mi favor, pero aún la extraño. Aun tengo ganas de llamarla.
Parece que el tiempo fue poco. Es algo, pero la dosis de este singular salvador de corazones destrozados, no alcanzó. Y el dolor aflora.
Y duele.
Me pregunto que fue lo que tanto me pegó. He vivido tantas historias, tantas aventuras increíbles, mujeres buenas, otras no tan buenas, pero con todas hubo química, sin embargo con ella fue especial.
No mentía cuando le decía que era la mujer más bella que mis ojos hayan visto. Ella pensaba que yo era un adulador por esencia. También se equivocaba en eso.
Pero gracias a su ex y mi aura seductora, ella nunca me creyó, nunca pudo confiar en mí. Y ese fue mi talón de Aquiles, el que me derrocó, el que acabó con mi sueño y me devolvió al interminable mundo de las mujeres, que día tras día encuentro en mis sábanas y que luego pasan a enmarcarse en esta cosa rara llamada blog.
Ella piensa que pertenezco a este mundo y que mi magia se vio debilitada cuando su presencia acabó con mis musas y mis historias.
Ella se enamoró de mi otro Yo, el que sale, el que cuenta, el que levanta y seduce más por caballero que por seductor.
Pero cuando lo tuvo en sus manos, sus demonios se apoderaron de todos sus sueños y los pisaron junto con los míos, dejando que dos anillos vuelvan a quedar sin dueños.
Hay gente que nace para ser amigo, otras para ser novio. Otros cocinan, otros se entregan al celibato y después estamos nosotros. Una raza rara, casi en extinción, que tiene como fin, despertar sentimientos en personas que parecen haberlos olvidado.
Pero en cada caso, en cada beso que uno da para que esa bella princesa despierte, nos duele, nos desgarra y parece que será el último. Y sin embargo volvemos al ruedo para hacer lo mejor que sabemos hacer: el amor.
No se cuantas veces tendremos que juntar nuestro corazón en pedazos, pero al fin de cuentas, cada beso lo vale.
Ojalá algún día ese beso se encuentre ante la fortaleza de un corazón sólido, que nos tumbe de una vez y nos devuelva a este mundo.
Y yo al de ella.